Empieza por tu pelo, no por tu cara
Casi todas las guías empiezan por la forma de la cara. Nosotros no. Un corte espectacular en una foto puede ser imposible de mantener con tu densidad o tu textura. Antes de nada, responde con sinceridad: ¿tu pelo es liso, ondulado, rizado o afro? ¿Tienes mucha cantidad o poca? ¿Entradas? Eso marca qué cortes van a caer bien de verdad.
La forma de la cara, en su justa medida
Sirve como orientación, no como ley. La idea general es buscar equilibrio: si tienes la cara alargada, evita demasiado volumen arriba; si la tienes más redonda, un poco de altura y laterales más cerrados estilizan. Pero son tendencias, no reglas: hay caras redondas con flequillo que quedan genial.
El factor que la gente ignora: el mantenimiento
Este es el que provoca más arrepentimientos. Un corte con degradado marcado se ve perfecto el primer día y descuidado a las tres semanas. Antes de elegir, decide cuánto tiempo real quieres dedicarle:
- Casi nada: cortes de mantenimiento bajo, texturizados, que aguantan bien entre visitas.
- Un par de minutos: algo de producto y listo. La mayoría de la gente está aquí.
- Lo que haga falta: si te gusta peinarte, se abren opciones con más longitud y trabajo.
Verlo antes de cortar
Aquí está el truco que evita el 90% de los disgustos: verlo sobre tu propia cara antes de que las tijeras entren en acción. No sobre un modelo de revista con otra cara, otro pelo y otra luz: sobre la tuya. Es justo lo que hace LOOKIX, y por qué la referencia que le llevas al peluquero deja de ser “algo así” para convertirse en “esto, exactamente”.