1. Decidir en la silla
Llegar sin una idea clara y decidir sobre la marcha es la receta del arrepentimiento. Con las prisas y la presión, acabas diciendo que sí a lo primero razonable. Lleva la decisión tomada de casa.
2. Copiar un corte de otra persona
Ese corte se ve increíble… en esa cara, con ese pelo y esa luz. Sobre ti puede funcionar distinto. No copies una foto ajena: mira cómo te queda a ti antes de comprometerte.
3. Ignorar el mantenimiento
Elegir un corte precioso pero exigente y luego no tener tiempo de peinarlo es garantía de frustración a las dos semanas. Sé honesto con cuánto vas a cuidarlo de verdad, no con cuánto te gustaría.
4. Un cambio demasiado radical de golpe
Pasar de melena a rapado en una sola visita es mucho para asimilar. Si dudas, un cambio notable pero reversible suele dejar más contento que un giro extremo del que no hay vuelta atrás en meses.
5. No verlo antes
El error que engloba a todos los demás. Si pudieras ver el resultado sobre tu cara antes de cortar, la mayoría de estos fallos desaparecen solos. Es exactamente para lo que existe LOOKIX: pruebas, decides y vas a la peluquería sin sustos.